Alcestre, Medea, Hipólito y Electra

Euripides.jpg LLegué a este libro cotilleando entre la colección que tiene mi padre, la típica colección que adorna mucho pero que rara vez ha sido usada salvo para algún requisito escolar. Hacía tiempo que quería leer alguna tragedia griega, más que por la curiosidad de ver como son los orígenes del teatro occidental, pero lo cierto es que aún ahora no dejo de sorprenderme como los temas tratados son tan actuales y como, después de 2400 años, los hombres siguen callendo en los mismos errores y en las mismas pasiones que sus antepasados.

En las 4 tragedias podríamos decir que el tema central son los problemas derivados de las relaciones entre hombres y mujeres. Alcestre nos cuenta la historia de una mujer de idéntico nombre que, para salvar a su marido de la muerte, decide morir ella por él; Medea es la tragedia de una mujer que se ve traicionada por su marido cuando este se casa con otra, la hija de Creonte, y ella y sus hijos se ven desterrados para siempre de su patria, por lo que decide llevar a cabo una astuta y cruel venganza contra su marido Jason.

En Electra, esta y Orestes deben cometer una venganza contra su madre, que ha matado ha su padre para casarse con Egistos, y los ha desterrado a vivir una vida miserable. Como en toda tragedia griega, la única solución es la muerte. Por último en Hipólito los problemas causados por el amor vuelven a escena. Esta vez es Fedra, mujer de Teseo, la que se enamora de Hipólito, su hijastro, y para desahogar su alma le cuenta a su Nodriza la causa de sus males quien, como buena criada bocazas, se lo dice a Hipólito provocando su ira, por desgracia le había hecho jurar que guardaría silencio por lo que no puede revelarle tal secreto a su padre. Fedra, para evitar verse humillada, decide suicidarse acusando a Hipólito de haberla violado, por lo que este es desterrado y maldecido y, como no, acaba muerto por culpa de su padre pero, por suerte, se descubre todo el pastel gracias a la intervención en última instancia de la diosa Afrodita.

Lo cierto es que más allá de la trama de las tragedias, las piezas resultan especialmente interesanets de leer o ver porque en ellas se muestra con toda claridad como funciona el mundo griego : sus relaciones, su sociedad, su justicia... este último punto resulta interesante, ya que al no existir un organo propio para administrar justicia esta se basaba fundamentelmente en el ojo por ojo, teniendo mucho que decir el honor en todos los casos.

Además, la mujer como elemento social inferior al hombre, encuentra en Eurípides un flotador y un compañero que reclama por ellas un poco de igualdad en temas como la posibilidad de repudio de su marido o la de llevar a cabo ellas misma una venganza, cosa reservada en primera instancia para los hombres.

Una colección de amenas tragedias, con el mítico encanto de los mitos griegos y que, además, tienen la ventaja de leerse en poquito tiempo. Quizás la única pega la represente el coro, elemento indispensable en toda obra griega que se precie, que desde la perspectiva teatral actual resulta algo un poco forzoso.

Posted @ 11:29 on 10/01/2005
Jandro.org © 2005