Guerra y Paz

Guerra y Paz.jpg Guerra y Paz es uno de esos libros de fama universal que todo el mundo debería de leer una vez en la vida. En él, se narran las vidas de diversas familias rusas (Bolkonski, Rostov, etc) durante los años de la revolución francesa y los diversos intentos de Napoleón de invadir el imperio ruso.

La novela transcurre en un marco temporal muy amplio, desde 1805 hasta 1815, por lo que se puede ver como los personajes crecen, evolucionan, mueren o simplemente intentan aferrarse a su estilo de vida de preguerra. Además, el libro es muy denso, por lo que en sus más de 1000 páginas se tratan todos los temas posibles : amores, envidias, celos, el dinero y todas las consecuencias y horrores de la guerra contados con un estilo de escritura detallista hasta el máximo significado de la palabra.

A la hora de conocer el modo de vida de la nobleza rusa (a la que pertenecía el propio Tolstoi) y el fuerte sentimiento de nación que siempre ha caracterizado al pueblo ruso, este libro se convierte en una referencia obligada, y gracias a él podemos revivir grandiosas fiestas de sociedad en los mejores salones moscovitas o las grandes cacerías en las casas de invierno. La cara bélica de estos 10 años también es tratada con todo lujo de detalles, por lo que no faltan descripciones de batallas, estrategias o encuentros diplomáticos entre dos de los personajes más importantes de su tiempo: Napoleón Bonaparte y el zar Alejandro. Esta novela es una novela de gente de clase alta, como indica el propio Tolstoi, así que los que esperan encontrarse la vida de campesinos o las vivencias y penurias que sufren estos, es mejor que se olviden de este libro. Para Tolstoi esas gentes no tienen vidas interesantes y sus nombres jamás tendran una trascendencia histórica.

Guerra y Paz ha pasado a la historia, entre otras muchas cosas, por ser la novela en la que hacen aparición un mayor número de personajes (más de 500), por lo que siempre hay alguien con el que sentirse identificado : la alegre Natasha, el serio Andrei, el inocente Pierre o la bella Helene, pueblan este universo de la aristrocacia rusa dotándola de una gama de perfiles y compartamientos tan amplias como sólo se puede esperar de una gran novela.

Las única pega que, quizás, se podría mencionar es la de los diminutivos rusos, que si bien son familiares en toda la ex-unión sovietica, no lo son tanto en el resto del mundo, y cuesta un poco familiarizarse con todos los apelativos que puede llegar a tener un mismo personaje.

Así pues, una gran novela recomendable para todos los que tengais tiempo y ganas de pasar un buen rato, para los más vagos siempre os queda la opción de ver la película que allá por el año 1956 interpretaron Audrey Hepburn y Henri Fonda, bajo la dirección de King Vidor. Una gran película, pero no tanto como el libro.

Posted @ 17:00 on 25/07/2004
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