La noche de la Iguana

La noche de la iguana.jpgLa noche de la Iguana es un drama que pertenece a uno de mis vacas sagradas del teatro, Tennessee Williams. Considerado como uno de los máximos exponentes en el teatro a la hora de recrear las sensaciones que pertuban al ser humano, actúa también en esta obra como psicologo excepcional.

Durante el verano de 1940 se juntan en un apartado hotel de costa mexicana un elenco de personajes que, a pesar de ser tan antagónicos entre si, acaban encontrando un nexo común en la soledad que los invade a todos. La joven Charlotte, indecisa y que acaba de caer bajo las redes del amor, se contrapone con Nonno, un viejo poeta que pasa sus últimos días intentando completar un poema que servirá como broche de oro a toda una carrera. Charlotte, una pintora, nieta de Nonno, que viaja por todo el mundo, sobreviviendo como puede, y que dedica su vida a cuidar a su abuelo como única satisfacción; Shannon un parroco rechazado por su iglesia a causa de sus ideas, que intenta enfrentar a la soledad y al dolor a través de su humillación. Maxine, la dueña del hotel, no encuentra mejor manera de salir a delante que a través de las satisfacciones carnales.

El elenco de personajes podría completarse con una familia de turistas alemanes, un coro católico al que pertenece Charlote o incluso los nadadores-camareros que trabajan en la pensión, pero aún así, el reparto no estaría completo sin una pobre higuana que atán atán a una cuerda mientras la engordan para comerla y la usan como juguete quemándole los ojos y golpeandole con palos.

Esta iguana, no es más que la representación del sufrimiento de todos los personajes a lo largo de la obra y que, al igual que la iguana, intentan ir un poco más lejos de lo que la cuerda que le mantiene atada a una estaca le permite.

La obra es sin duda de las más maduras y complejas de toda la bibliografía de Williams. Dialogos magistrales, representación perfecta (y bastante compleja la verdad) y un uso de la música, los efectos sonoros y la luz, que tanta fama le dieron a su autor y que tanta influencia tuvieron en la renovación del medio escenico de los años 50, dejándose notar sus huellas incluso hoy en día.

Como muchas buenas obras de teatro, la posibilidad de verla representada es ínfima en nuestro país, pero por suerto, al igual que ocurre con muchas de las obras de Tennessee Williams, podemos disfrutar con su versión cinematográfica, que tiene, entre otros, a Ava Gadner y Sue Lyon en su reparto. Una película con todo el glamour que caracteriza a las películas del Hollywood dorado y que nunca pasan de época.

Posted @ 12:54 on 29/03/2004
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