Un mundo feliz

Un mundo feliz.jpgUn mundo feliz puede ser englobado dentro de esa serie de novelas de "crítica al sistema" que vivieron su mayor apogeo a principios del siglo XX y, además, se le puede considerar como una de las novelas precursoras de uno de los generos literarios con más éxito del siglo pasado: la ciencia ficción.

En esta novela, se nos presenta una futura sociedad planetaria en la que los seres humanos son creados por decantanción embrionaria en fábricas, y allí se les asigna un rango que determina su futura vida laboral. Mientras se produce el desarrollo de los embriones hasta la edad adulta, estos son condicionados con una serie de prejuicios y de normas a seguir en sus futuras vidas. Entre los condicionantes mas intersantes están normas como que todo el mundo pertenece a todo el mundo; las cosas nuevas no se arreglan, simplemente se compran otras; la muerte se asocia con cosas bellas y alegría; el individualismo y la gente solitariar esta socialmente mal visto y, como no, desviarse de las normas dictadas por el gobierno conllevan al aislamiento.

En contraposición con la novela de George Orwell de temática similar titulada 1984, Un mundo feliz propone una dictadura que no está basada en el miedo a las represiones ni en una vigilancia constante al ciudadano, si no en una dictadura cuya base es el atontamiento y el alienamiento de la sociedad en todos los niveles. Los deportes, las sensaciones, la radio, la publicidad, todo sigue un estricto control gubernamental para evitar que ningún ciudadano se desvie de la norma. La ciencia y la tecnología avanza lo justo y necesario para evitar que las personas tengan demasiado tiempo libre y no sepán que hacer con el, consiguiendo así tener a las personas trabajando 8 horas y el resto de su vida enfocada hacia deportes de masa, cine, sexo u otras actividades similares. Además, el gobierno utiliza una droga llamada soma que permite a aquellas personas que puedan caer en un estado de depresión evadirse de la realidad hacia un mundo mucho mas alegre.

El argumento principal que sirve de guía para la crítica de fondo, es bastante simple. Bernard, un empleado de clase alta, está harto de esta sociedad feliz y gracias a su nivel social consigue hacer un viaje a una reserva de indígenas donde habita gente "sin civilizar" que tiene manias tan extrañas como copular para procrear, casarse, un sentimiento religioso y un largo etcétera de excentricidades totalmente opuestas a su sociedad. Allí conoce a un chico, John, que es hijo de unos padres civilizados y que se ha criado en esta civilización primitiva, así que consigue convencer al muchacho y a las autoridades competentes para que se lo pueda llevar al mundo civilizado. Una vez allí el muchacho se siente maravillado, pero tras la sorpresa inicial se da cuenta de que el mundo es vacío moralmente y cruel en muchos aspectos, así que decide enfrentarse a él arrastrando trás de si a Bernard y Helmholtz, un amigo de este.

La novela es de muy amena lectura y no especialmente larga, lo que la convierte en una lectura muy tentadora. Además, el estilo sencillo de Huxley facilita mucho las cosas y el ver que la sociedad en la que vivimos se parece muchisimo al mundo descrito en la novela, le da un aliciente extra a tener en cuenta.

Lo triste de la novela no es su pésimo pronóstico, si no el ver que poco a poco se van cumpliendo todos a grandes rasgos y que, pese a estar escrita en 1931, sigue estando tan de moda como entonces.

Posted @ 1:12 on 24/12/2005
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